Orilla del río Kinabatangan, fin del estrecho camino que conecta con el pueblo de Sukau. Nuestras dudas sobre Borneo se han disipado. La tranquilidad de este lugar sumada a la experiencia de estar en pleno contacto con la naturaleza hace de nuestra estancia en el río algo inolvidable.
Hemos viajado desde Sandakan hasta aquí con Nazim, el conductor de la mini-van, que nos ha estado hablando sobre los cultivos de aceite de palma de la zona y de la suerte que habíamos tenido, ya que hace poco que se habían terminado las obras de la carretera Sandakan - Sukau, que recorta el viaje en una hora. Para él es una gran ventaja porque puede traer más turistas en menos tiempo, sin embargo, el futuro de la cuenca baja del Sungai Kinabatangan está en peligro, a causa de la supeditación de las plantaciones y de la industria maderera como eje económico de la región.
Los botes tienen capacidad para seis personas y el conductor. El precio es de 80 ringgits (unos 15 euros) por barco, independientemente del número de gente que vaya, por lo que conviene que se llene para reducir costes.
Además de las excursiones por el río, los paseos por la zona son de los más recomendable para ver diferentes flores e insectos.
Incluso durante las comidas en el porche te podías encontrar con algo:
No hicimos la excursión nocturna por el Kinabatangan, pero si tenéis la oportunidad hacedla. Según nos contó la gente que la hizo, las orillas del río se llenan de cocodrilos y los guías son expertos en localizarlos y sorprenderlos con la linterna.

1 comentarios:
Wow, nada que ver con el paseo en barca por el Mekong :)
Publicar un comentario en la entrada